Es fácil caminar entre la gente sin ser visto cuando estas muerto, Nadie piensa en los fantasmas y mucho menos piensan si caminan con ellos o junto a ellos. Pensé "Debería ir a verla", pero caí en la cuenta de que nunca supe el ritmo de sus actividades... Ni como preguntarle a algún fulano si no me ven.
Me senté en un banco abandonado a reflexionar y mientras me sumergía en mis muertas memorias un grupo de gente paso frente a mi, no les preste mucho atención pues, nadie ve a los muertos... Pero una pequeña niña se quedo quieta y sentí como su mirada penetraba mi muerto ser la mire, y observe como se formaba una sonrisa en su cara.
Alguien regalandole una sonrisa a un muerto. ¡Que barbaridad!... No sabia que hacer me invadió un calor de esperanza y le devolví la sonrisa.
La expresión de la niña se ensombreció; dio media vuelta y corrió a alcanzar a los demás.
Ahora la entiendo... Nadie quiere ver un muerto sonriendole... nadie quiere a un sin nombre.